El cobre es un elemento indispensable en el manejo y protección de los olivos, gracias a sus propiedades fungicidas y a su capacidad para fortalecer los árboles frente a enfermedades como el repilo.
Sin embargo, determinar la dosis de cobre para el olivo más indicada no es una tarea universal, ya que depende de varios factores específicos del cultivo. En este artículo, te ayudaremos a entender cómo utilizar este elemento de manera eficaz y sostenible.
El cobre: un escudo protector para los olivos
El cobre juega un papel esencial en la agricultura del olivo, principalmente por su eficacia como fungicida. Actúa como una barrera protectora, impidiendo el desarrollo y la propagación de enfermedades fúngicas que afectan al cultivo.
¿Por qué es tan efectivo el cobre?
- Acción fungicida: El cobre interfiere en procesos vitales de los hongos, deteniendo su crecimiento y expansión.
- Amplio espectro: Su efectividad contra una gran variedad de patógenos lo convierte en un recurso versátil.
- Persistencia: Una vez aplicado, el cobre permanece activo en las hojas por un tiempo prolongado, asegurando protección duradera.
¿Cuándo y cómo se utiliza?
- Épocas clave de aplicación: Los tratamientos se realizan principalmente en primavera y otoño, cuando el riesgo de infección es mayor.
- Método: Generalmente, se aplica mediante tratamientos foliares que cubren las hojas del olivo con productos cúpricos.
- Frecuencia: Depende de las condiciones climáticas, la gravedad de las enfermedades y la variedad del olivo.

Factores que influyen en la dosis de cobre para el olivo
La dosis de cobre varía en función de factores como el producto utilizado, la etapa de desarrollo del olivo y las condiciones ambientales. Aquí detallamos algunos puntos clave:
1. Tipo de producto cúprico
Existen diferentes formulaciones de cobre, y cada una tiene concentraciones específicas que determinan su dosis:
- Cobre quelado (5-8% Cu p/p): 150-300 cc/hl en aplicación foliar.
- Oxicloruro de cobre (70% Cu): 200 g/hl en aplicación foliar.
- Hidróxido de cobre (40% Cu): 2-2,5 kg/ha.
2. Enfermedades y hongos a combatir
La severidad de la enfermedad influye en la cantidad de cobre necesaria. Por ejemplo, el repilo requiere dosis precisas para evitar daños al árbol.
3. Variedad de olivo
Algunas variedades pueden ser más sensibles a los tratamientos con cobre, lo que requiere ajustes en la dosis para evitar daños.
4. Fase fenológica del olivo
Cada etapa del ciclo del olivo tiene diferentes niveles de sensibilidad al cobre:
- Brotación: Mayor necesidad de protección contra hongos.
- Floración: Se recomienda evitar dosis elevadas para prevenir efectos negativos en la fructificación.
5. Condiciones climáticas
La humedad y las precipitaciones pueden afectar la eficacia del cobre y su adherencia a las hojas. En zonas con lluvias frecuentes, pueden ser necesarias aplicaciones más frecuentes.

Qué tipo de cobre elegir y su dosificación, según la necesidad
Determinar la dosis de cobre para el olivo no consiste solo en seguir una receta fija, sino en equilibrar la eficacia fungicida con la seguridad del árbol. La clave reside en entender que cada formulación libera el ion cobre (Cu 2+) de forma distinta: mientras que algunos productos están diseñados para resistir semanas de lluvias intensas en invierno, otros buscan una absorción inmediata en primavera sin frenar el crecimiento de los brotes tiernos.
A continuación, desglosamos las características técnicas de cada opción para que puedas ajustar el tratamiento según la fenología de tu olivar y las condiciones climáticas previstas:
Oxicloruro de cobre (50% – 70% Cu): el estándar de invierno
Uso ideal: tratamientos de otoño e invierno.
Comportamiento: destaca por su altísima persistencia y resistencia al lavado por lluvia. Es un producto de liberación media, lo que garantiza una protección prolongada durante los meses más húmedos. Su riesgo de fitotoxicidad es bajo.
Hidróxido de cobre (35% – 50% Cu): tratamiento de choque
Uso ideal: inmediatamente después de la poda o la recolección.
Comportamiento: acción muy rápida. Libera iones de cobre de forma inmediata para desinfectar heridas. Tiene una persistencia media, por lo que es ideal cuando necesitamos una respuesta urgente contra hongos y bacterias (como la tuberculosis).
Cobre quelado o gluconato (5% – 8% Cu): perfecto para la brotación
Uso ideal: primavera y etapas de crecimiento activo (pre-floración).
Comportamiento: A diferencia de los anteriores, actúa de forma sistémica o traslaminar. Penetra en los tejidos, no mancha el árbol y tiene un riesgo de fitotoxicidad mínimo. Es la opción más segura cuando el olivo tiene brotes muy tiernos.
Sulfato tribásico (25% Cu): tratamiento preventivo
Uso ideal: tratamientos preventivos generales en otoño.
Comportamiento: es la evolución del antiguo caldo bordelés. Tiene una excelente adherencia y un pH neutro, lo que lo hace mucho menos agresivo para la hoja que las fórmulas tradicionales, manteniendo una buena cobertura protectora.
Óxido cuproso (75% – 85% Cu): máxima potencia para entornos lluviosos
Uso ideal: zonas con lluvias extremas o alta presión de repilo.
Comportamiento: es el que mayor concentración de cobre metal aporta. Su persistencia es extrema, pero su liberación es lenta. Requiere un manejo cuidadoso de la dosis para evitar acumulaciones excesivas en el suelo.
Recomendaciones para un uso responsable del cobre
Si bien el cobre es indispensable, su uso excesivo puede tener consecuencias negativas tanto para el olivo como para el medio ambiente.
1. Evitar la fitotoxicidad
Un exceso de cobre puede provocar quemaduras en las hojas del olivo, disminuyendo su capacidad fotosintética.
2. Prevenir resistencias en hongos
El uso continuo del mismo tipo de producto puede favorecer la resistencia de los hongos. Alternar formulaciones y combinar con otros fungicidas es una práctica recomendada.
3. Minimizar el impacto ambiental
El cobre puede acumularse en el suelo, afectando a su fertilidad y a organismos beneficiosos. Por ello:
- Realiza tratamientos preventivos: Aplica el cobre antes de que las enfermedades se manifiesten.
- Respetar intervalos de seguridad: Evita aplicaciones justo antes de la cosecha para prevenir residuos en las aceitunas.
4. Consultar con un técnico agrícola
Un profesional podrá analizar las características específicas de tu olivar y recomendar la dosis y el producto más adecuado para garantizar su salud y productividad.
Personalización y sostenibilidad
La dosis de cobre para el olivo más indicada depende de una combinación de factores como el tipo de producto, la variedad del árbol, la enfermedad a combatir y las condiciones del entorno.
Para garantizar una protección eficaz y sostenible:
- Sigue siempre las indicaciones del fabricante del producto.
- Alterna formulaciones para prevenir resistencias.
- Realiza aplicaciones responsables, considerando el impacto ambiental.
El cobre, utilizado de forma adecuada, es una herramienta invaluable para mantener la salud del olivo, proteger la cosecha y asegurar una producción de aceitunas de alta calidad. Al invertir en el manejo adecuado de este elemento, estás fortaleciendo la base de un olivar próspero y sostenible.
En AGR by De Prado, contamos con un equipo de expertos en el cultivo del olivo, especializados en preservar la salud del árbol y optimizar la cosecha para maximizar tanto la cantidad como la calidad de las aceitunas.
Preguntas frecuentes sobre el uso de cobre en el olivar
¿Se puede echar cobre en floración?
Aunque no está estrictamente prohibido, se recomienda no aplicar cobre durante la floración plena. El cobre es un metal pesado que puede tener efectos fitotóxicos en los órganos florales, reduciendo la viabilidad del polen y afectando al cuajado del fruto. Si la presión de enfermedades como el repilo es extrema, es recomendable utilizar formulaciones muy suaves, como el gluconato de cobre, y a dosis mínimas, siempre bajo condiciones de temperatura moderada.
¿Cuál es el mejor cobre para los olivos?
No existe un tipo de cobre «mejor» absoluto, sino uno adecuado para cada momento:
- Para persistencia (invierno/post-poda): recomendamos utilizar el oxicloruro o el hidróxido, ya que son ideales por su alta resistencia al lavado y su liberación lenta.
- Para rapidez y penetración (primavera): el cobre quelado o el gluconato de cobre son más óptimos, ya que la planta los absorbe más rápido y actúan con menor dosis de metal, reduciendo el estrés en época de brotación.
¿Cuándo no echar cobre a los olivos?
Debe evitarse el tratamiento con cobre en las siguientes situaciones:
- Estrés hídrico o térmico: si el árbol está sufriendo por sequía o temperaturas superiores a 25-30°C, el cobre puede provocar la caída prematura de hojas.
- Brotación muy tierna: las hojas recién nacidas son extremadamente sensibles; dosis altas pueden «quemar» las puntas.
- Inminencia de heladas: aplicar cobre con savia parada y frío extremo puede ser contraproducente.
¿Cuál es la dosis de cobre por litro de agua?
Aunque la dosis profesional se calcula por hectárea, para mochilas de tratamiento pequeñas o referencias rápidas, la dosis suele oscilar entre 2 y 4 gramos de producto comercial por litro de agua (o 200-400 g por cada 100 L), dependiendo de la concentración del producto (si es al 50% o al 70%).
Importante: verificar SIEMPRE la densidad del caldo para no superar los 2.1 kg de cobre metal por hectárea al año, que marca la normativa vigente.
¿Es efectivo el sulfato de cobre para olivos hoy en día?
El sulfato de cobre clásico (Caldo Bordelés) ha sido el estándar histórico por su gran adherencia. Sin embargo, actualmente se utilizan formulaciones más modernas como el sulfato tribásico, que es menos ácido y produce menos quemaduras en el tejido vegetal, manteniendo la excelente resistencia a la lluvia que caracteriza a los sulfatos.


